Sesgos cognitivos, nudges y pensamiento crítico en la economía conductual

Introducción

La economía conductual surge como un parteaguas de la teoría económica clásica, pues rompe la idea del homo economicus en el cual se asume que la persona está dotada de racionalidad en información que le llevará a tomar la mejor decisión en ese sentido, lo que guía la toma de decisiones tiene como objetivo la maximización de la utilidad y beneficios, dejando de lado factores ambientales y motivacionales de cada individuo (Arizmendi, 2021).

Frente a esto, Kahneman y  Tversky desarrollaron investigación donde los principios de la psicología cognitiva pudiera ser integrado dentro de la disciplina de economía, surgiendo de esta manera la economía conductual (Esguerra, 2016). De esta manera, demostraron que las personas no son completamente racionales, sino que son guiados por sesgos y heurísticos que facilitan su toma de decisión (Kahneman y Tversky, 1974), lo que cuestionaba los postulados clásicos económicos.


Bajo este marco Kahneman (2011), propone la teoría del procesamiento mediante dos sistemas. El sistema 1, se trata de un sistema que opera de manera rápida, automática, intuitiva y presenta costes energéticos de muy bajo costo; en el cual ocurren los sesgos y heurísticos. Mientras que el sistema 2 es de mayor carga energética, a su vez es más lento, analítico y abstracto; el cual se encarga de resolver problemas complejos.
Dado que el sistema 2 es de mayor coste energético, el sistema 1 suele ser el sistema primordial en la toma de decisiones, lo que deja a merced de los heurísticos que nos conducen a los sesgos. Los sesgos son errores predecibles, los cuales conducen a fallos cotidianos que son relevantes en la toma de decisiones, tanto en el plano general como en el económico. Bajo este marco es planteado a la persona como un ser irracional, no obstante, hay otras perspectivas como la racionalidad acotada (Gigerenzer, 2008), donde no son solo fallos de lógica sino mecanismos adaptativos.

Contenido

Al depender del sistema 1 se puede cometer el error de simplificar problemas complejos que conduzcan a errores. Como la elección de la causalidad frente a la probabilidad. El sesgo de retrospección, se trata de un sesgo en el cual la mente reajusta su pensamiento una vez ocurridos los hechos, haciendo parecer el evento más predecible de lo que realmente fue.  La ilusión de validez donde se mantiene la confianza sobre las predicciones basándose en la coherencia de la historia.(Kahneman, 2011).

En este sentido, el sistema 1 detona en disfunciones en la toma de decisiones económicas de la persona, pues se parte de que las decisiones no son tomadas para maximizar la utilidad, sino a partir de cogniciones rápidas, donde el punto de referencia es la clave. Kahneman (2013) menciona que la aversión a la pérdida es más relevante sobre la ganancia, lo que guiará una decisión más riesgosa. También menciona el efecto de dotación, en el cual las personas valoran más un bien cuando ya lo poseen que cuando no lo tienen, lo que puede permitir que paguen precios más altos por un producto. Así como el sesgo del status Quo (Miller, 2021) donde existe una fuerte tendencia a permanecer en la situación actual, dadas las desventajas de abandonarla.

En este contexto, aparecen los nudges o empujones, es decir, cualquier aspecto dentro de la arquitectura de la elección que altera al comportamiento sin prohibir ninguna opción o cambiar los incentivos económicos. Estos aprovechan los sesgos, pueden operar aún cuando las personas se dan cuenta de ellos. (De Ridder et al., 2021). 

Algunos ejemplos de estos retomados a contextos sociales son la opción por defecto en la donación de órganos, pues la donación es más alta en los países que tienen esta opción predeterminada (Gigerenzer, 2008), donde se aprovecha el sesgo del status quo al no requerir ninguna acción activa para poder ser donador. También, los nudges que intentan potenciar la cooperación voluntaria, como el bien conocido ejemplo de la mosca en el urinal para evitar que la orina caiga fuera. O las fechas límites donde se combate la elección de la gratificación inmediata (Miller, 2021).

Este panorama de vulnerabilidad también se extiende a la actualidad, Gigerenzer (2008) menciona que es más fácil seguir al grupo y no romper la fila, que sentir el impacto del rechazo, donde refuerza que es más fácil llevar la corriente dada la situación por defecto, es decir, si ya existe una situación por defecto, la gente no tiende a cambiarla, pues los entornos contemporáneos están diseñados a partir de estos conocimientos, lo que permite captar la atención y explotando las vulnerabilidades cognitivas (Arizmendi, 2021).

Los humanos no operamos bajo una racionalidad perfecta, y a partir de las limitaciones de nuestros mecanismos cognitivos es que ocurren sesgos y heurísticos a partir de los cuales tomamos decisiones. En ese sentido, existen diferentes posturas ante estas mismas premisas, desde la postura de Kahneman se vuelve un factor desventajoso que no hace repetir errores sistemáticos, mientras que, por otro lado la racionalidad acotada menciona que no todos son desventajas y cumplen funciones adaptativas en el entorno (Gigerenzer, 2008). Sin embargo, sería innegable reconocer las aportaciones y popularidad de Kahneman ante estos estudios. 

Por otro lado, queda a discusión la utilización de nudges, pues esto estará a merced de los intereses de quien los utilice, en ese sentido atribuirles una connotación moral positiva o negativa reduciría su verdadero impacto y potencial, no obstante, sigue siendo importante la discusión ética sobre el tema. En este sentido, quedan temas por desarrollar en la aplicación de los nudges, como su uso en la era digital y el impacto que tiene en el consumo de los entornos digitales; así como en otros temas de interés social, como políticas públicas.


Conclusión

Las contribuciones de Kahneman revolucionó los paradigmas científicos dentro de la economía, y le dio una llave a un nuevo campo a la psicología, pues a partir del trabajo de estas dos disciplinas en conjunto, fue que el modelo clásico de homo economicus se rediseñó a partir de la teoría de procesamiento dual. Lo que sentó las bases de otras teorías que aportaron conceptos claves a la economía conductual.
Dada la desventaja energética entre los sistemas de procesamiento, el uso predominante del sistema 1 nos lleva a caer en sesgos cognitivos, lo que puede impactar en la toma de decisiones económicas y de consumo. A su vez, existen mecanismos que se aprovechan de esto para poder moldear el comportamiento sin agregar incentivos notables y sin hacer elegir una opción llamados nudges.

Estos tienen un gran impacto en distintos ámbitos, tanto sociales, económicos, financieros, de atención, por lo que tienen un deber ético inherente a su aplicación. 

Ante esto, la evidencia menciona que pueden funcionar aunque seas consciente de ellos, por lo que para no caer en el efecto de los nudges que no sean favorables es importante tener una preferencia y postura sobre algo, de esta manera si la postura es contraria al nudge, este no tendrá efectividad. 

Es por esto que se vuelve importante mantener un pensamiento crítico ante las cosas, que permita cuestionar los propios pensamientos y creencias para poder mejorarlos.

Referencias

Arizmendi Echecopar, L. F. (2021). Economía del comportamiento: Convergencias entre economía y psicología. IECOS, 27(1), 73-96.

Barrera K. (s.f). Curso Autogestivo: Pensamiento Crítico. [Curso en línea]. Articulate

Battersby, M. (2016). Enhancing rationality: Heuristics, biases, and the critical thinking project. Informal Logic, 36(2), 99-120.

De Ridder Denise, F. K., & van Gestel, L. (2021). Nudgeability: Mapping Conditions of Susceptibility to Nudge Influence. Perspectives on Psychological Science, 17(2), 346-359.

Esguerra, G. A. (2016). Economía conductual, principios generales e implicaciones. Revista de Psicología, 15(1).

Gigerenzer, G. (2008). Decisiones instintivas: La inteligencia del inconsciente. Editorial Ariel. 

Kahneman, D. (2011). Pensar rápido, pensar despacio (J. Chamorro Mielke, Trad.). Debate.

Kahneman, D. (2013). Una perspectiva psicológica de la economía. Ius Et Veritas, (46), 420-428.

Miller, L. (2021). Economía del comportamiento, políticas conductuales y nudges. Gestión y Análisis de Políticas Públicas (GAPP), (25), 46-57. 

Sloman, S., & Fernbach, P. (2017). La ilusión del conocimiento: Por qué nunca pensamos solos.

Tversky, A., & Kahneman, D. (1974). Judgment under uncertainty: Heuristics and biases. Science, 185(4157), 1124-1131.

Fotos

Foto de Tara Winstead: https://www.pexels.com/es-es/foto/arte-cabeza-pensando-conciencia-8378726/

Foto de Jakub Zerdzicki: https://www.pexels.com/es-es/foto/billetes-en-euros-y-lei-con-calculadora-sobre-el-escritorio-29031562/

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